El mundo de hoy es absolutamente diferente, significa otras cosas, se le valora distinto, todo en él es inédito; no se le puede habitar de la misma manera. Deviene. Las ciencias de la materia nos lo van mostrando a medida que ellas mismas devienen. Fluctúa entre lo simple y lo complejo. El caos impredecible, los sistemas complejos adaptativos, los estados alejados del equilibrio, los atractores extraños, las estructuras disipativas constituyen, provisionalmente, el modo como acontece. Los seres humanos aparecemos en él como los más recientes. Otras criaturas y objetos, literalmente inmateriales, lo vienen poblando, hasta ahora a través de nosotros, quienes tampoco somos los mismos. El pensamiento por medio del cual entramos en resonancia con ese, nuestro único mundo, resulta así mismo complejo; un pensamiento experimental, como la ciencia, como la vida, como la propia vida.
Fernando Toro