Salud y Totalidad, es una propuesta experimental en la que la vida adquiere connotación de campo de práctica, la búsqueda, el objeto, la meta, son los de cada quien y los métodos, por ahora, se consultan en lo que devino humanismo científico.
Dadas la sensibilidad a las condiciones iniciales, la autoorganización y las propiedades emergentes que comparte con todos los sistemas complejos adaptativos, la salud, tal y como se percibe por los individuos hasta lo que ha llegado a implicar en la cultura planetaria, biológica, clínica o socialmente entendida, no es otra cosa que la opción vital de las especies que existimos, que, así sea con base o en desmedro de otras, coevolucionamos.
Pero Gaia ya no es sólo una hipótesis, es una teoría válidamente sustentada; el universo, con todo y su incomprensibilidad, no ha cesado de renovarse y, lo que hace que comenzáramos a deletrearlo, de sorprendernos con sus picos febriles y sus eones de euforia, con sus letargos, sus espacios muertos y su acuciosidad; la naturaleza, con la cual nosotros, los más recientes, dialogamos a través de la ciencia, la que por supuesto nos incluye y la que creativamente nos transforma en tanto transformamos, vive en nosotros, de una forma que le cuesta a muchos y a pocos extasía, pero que igual todos procuramos imitar. Y del tiempo, del que mucho se ha dicho y sin embargo pareciera no haberse dicho nada, ya por lo menos sabemos dos cosas importantes: que no se devuelve, y que transcurre con, y no en nosotros.
Total, para los efectos prácticos estudiaremos la salud como sistema complejo adaptativo, asumiéndola, con el holograma por mapa, como el vivir a plenitud.
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